14 de marzo de 2010

Perfume de lavanda

- ¿Me extrañaste? – dice ella con una sonrisa enorme mientras se lanza a mis brazos y me abraza, su abrazo a pesar de ser efusivo es frío y forzado.

- ¿Te ha comido la lengua el gato? – pregunta ella bromeando al ver que no le respondo - ¿por qué no me hablas? –

Sigo sin responder, le miro por un largo rato en silencio y ella se mosquea por mi gesto.

- ¿Esta todo bien? – pregunta ella con aire de inocencia.

- Si lo estuviera, tú no estarías aquí – le respondo con algo de amargura.

Ella sonríe torvamente y su expresión cambia.

- Al menos yo te soy fiel – dice ella burlona – no como ella

Crispo los puños al oír su burla mientras pienso febrilmente como rebatirle sin encontrar palabras adecuadas.

- Quizás – es lo mejor que se me ocurre replicar con un murmuro ahogado por el llanto – pero eso no me sirve –

- ¡Oh no llores mi amor! – dice ella sarcástica – ya verás que pronto nos llevaremos de perlas una vez más –

La miro forzando una sonrisa que más es una mueca de disgusto.

- No pareces muy emocionado – dice ella remarcando lo obvio.

- Veo que vienes ligera de equipaje – le espeto ignorando sus amenazas – por lo que supongo que no habrás de quedarte mucho tiempo -

- No te equivoques guapo – replica ella sarcástica – yo siempre viajo ligera de equipaje y he venido a quedarme por una larga temporada contigo, no te hagas muchas ilusiones –

- Ya veo – comento con un suspiro de fastidio.

- ¡Vamos! – exclama ella burlona - ¿por qué esa cara larga? No me digas que no me extrañaste –

- Es curioso pero no me hubiese dado cuenta de tu ausencia hasta hoy que decidiste volver para decirme lo mucho que en realidad nunca me dejaste –

- Y no te dejaré esta vez – dice ella soñadora pero con una mirada casi perversa.

- Entonces yo te dejaré – replico desafiante.

- No podrás huir por mucho tiempo – dice ella confiada – tarde o temprano te alcanzaré, pues tu destino es a mi lado –

- El destino habrá de cambiar –

- Eso quisiera verlo – dice ella burlona mientras toma mi mano con suavidad y una firmeza tal que me impide soltarle. Ella camina y me arrastra consigo, me lleva al atardecer y se sienta a mi lado en aquel banco de piedra donde solía sentarme con ella hace tanto tiempo y en silencio observamos aquel ocaso espectacular y melancólico entre el perfume de los campos de lavanda. Miro a mi lado y le veo, sentada impasible y serena, casi logra convencerme de su belleza. Como respondiendo a mis pensamientos ella me devuelve la mirada y su sonrisa me atraviesa el corazón. Una lágrima brota de mis ojos y ella delicadamente la seca con un beso que no se siente, su mirada es fría, su tacto es el vacío, su aroma se disuelve en el aire, sus ropas no logran cubrir la desnudez de su transparencia.

- Hola mi amor – dice ella en mi oído - ¿en verdad no me vas a saludar? –

- Hola – murmuro derrotado, con un nudo en la garganta – ¿cómo has estado Soledad? –


Lavender Scent

- Did you miss me? – she says this with a huge smile at her face while she throws herself into my arms and hugs me, but even if the hug is strong, it feels cold and forced.

- Did a cat eat your tonge? – she asks joking when she realizes I don’t answer – why don’t you talk to me? –

Still I don’t answer, I fix my sight into her for a long time in silence and she seems to be confused by my gesture.

- Is everything alright? – she asks pretending innocence.

- If it was, you wouldn’t be here – I answer with a little bit of bitterness.

She smiles grimly and her face changes.

- At least I’m faithful to you – she says mocking on me – unlike her -

I twitch my knuckles when I hear this mock while I think desperately trying to find a good rebuttal without success.

- Maybe – its the best I can reply with a murmure drowned in my own weeping – but that’s useless for me –

- Oh don’t cry my love! – she says sarcastic – you’ll see how soon we get along with each other again –

I look at her with a forzed smile that looks more like a grin of discontent.

- You don’t seem really happy – she says remarking the obvious.

- I see you come light on baggage – I throw at her ignoring her threats – so I’m guessing you won’t stay here for long  -

- Don’t be mistaken handsome – she replies with sarcasm – I always travel light and I came to stay for a long season with you, you shouldn’t make too much illusions –

- I see – its all I can comment, annoyed.

- Come on! – she yells mocking – why that long face? Don’t tell me you didn’t miss me –

- Its funny but I didn’t notice your abscence until today that you decided to come back to tell me how much you never left me at all –

- And I’m not leaving you this time – she says with a dreamer sight that looks even evil.

- Then I’ll be the one to leave you – I reply defiant.

- You can’t outrun me for too long – its her overconfident answer – sooner or later I’ll get you, because your destiny its here at my side –

- Destiny shall change –

- I would like to see that – she mocks on me while taking my hand softly but so firmly I can’t release myself. She walks and drags me with her, she takes me to the sunset and she sits at my side in that stone bench where I used to sit with her so long ago and in silence we watch that spectacular sunset in the middle of the scent of the lavender fields. I look at my side and I see her, sitting calm and serene, she almost fools me with her beauty. Like answering my thoughts she looks back at me and her smile stabbs my heart. A tear comes out of my eyes and she wipes it softly with a kiss that I can’t feel, her sight is cold, her touch is the void, her scent is lost in the air, her clothes can’t cover the nudity of her transparency.

- Hello my love – she whispers in my ear – won’t you really say hello to me? –

- Hello – I mumble in defeat, with a knot at my throat – How have you been Solitude? –

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