3 de febrero de 2010

Los motivos del bobo

- Aun sigo sin comprender que sucedió – comenta ella mientras sacude la cabeza con desconcierto – ¿como pudiste no verlo? –

- Te he dicho ya mas de diez veces que sabía que esto sucedería – responde él, su risa es bobalicona.

- Si sabías que sucedería entonces dime ¿por qué lo hiciste? – pregunta ella enfadada.

- No lo sé – responde él – creo que era imposible no hacerlo –

- Si que era posible, un simple no bastaba – replica ella, su enfado va en franco aumento.

- No, no bastaba – responde él algo más sereno, su risa ha cesado – hasta pareciera que no hubieses estado ahí mientras todo sucedía –

- Eso no cambia las cosas – sentencia ella – hicimos un acuerdo que no respetaste –

- No tenía sentido respetarlo – replica airado – vamos, era ridículo desde el principio –

- Era mucho más sensato que ir, a sabiendas que solo podría hacerte daño – dice ella

- ¡Tonterías! – exclama él soltándose a reír de nuevo – ¿cual daño? ¿Sentirse feliz es malo para la salud?

- No es lo que dije – dice ella fastidiada – hoy te ríes, pero mañana vendrás a mi buscando consuelo y sabes bien que no lo encontrarás –

- ¡Por favor! – dice él con sorna – lo tuyo son las matemáticas, el consuelo te es indistinto –

- ¡Porque no mereces consuelo! – replica ella con vehemencia – tú solo te has buscado esto y solo falta que mañana vengas arrepentido y triste preguntándote por qué diablos cediste –

- ¡Pamplinas! – exclama él – te equivocas rotundamente, quizá me sienta triste pero nunca arrepentido, de menos tengo la certeza y el recuerdo de lo que sucedió, preferiría morir mil veces a vivir el resto de mis días con la duda y la incertidumbre del “y si hubiera” –

- Eso no necesariamente significa que fuese lo mejor para ti – replica ella cortante.

- Eso es demasiado relativo – replica él riendo - ¿hace cuanto fue la ultima vez que me viste verdaderamente feliz? –

- ¿Y por cuanto tiempo? – pregunta ella iracunda – Sabias bien que no duraría y aún así… –

- ¡Aún así lo hice! – la interrumpe él con un grito de alegría – sabia que solo podía perder ¡y aún así lo hice! mil veces me he arrepentido de no haber hecho lo mismo aquella noche de verano con ella ¡y mil veces me he maldecido por haber escuchado tu maldita y cobarde “sensatez”! ¡Estoy harto de ti! ¡De tus razones! ¡De tu malhadada costumbre de esconderme bajo ridículos disfraces! ¡De tu odiosa manía de minimizar lo que soy y lo que siento! Si, es cierto, violé nuestro acuerdo pero no me importa, no me importa porque descubrí que no estaba equivocado… –

- Ya sabíamos que no estabas equivocado pero… – dice ella pero él la interrumpe.

- ¡Cállate! – la interrumpe él con una vehemencia que ella jamás había visto – ¿que sabes tú de nada? por mucho tiempo te escuché con fervor ciego, pero no más, tú y yo somos iguales y nunca más me doblegaré ante ti, no necesito justificar mis razones ante ti ni necesito que las comprendas, me basta con sentir que es lo correcto –

- Cometes un error – exclama ella indignada – tú me necesitas –

- Te necesito en tu lugar – replica él impasible – y éste no es tu lugar, ahora vete –

- Te lastimarán – amenaza ella.

- Es el riesgo que he decidido tomar – dice él esbozando una sonrisa.

- Llorarás – sentencia con sorna.

- Valdrá la pena cada lágrima – responde él alegremente.

- Esto solo puede terminar mal – concluye la mente desafiante.

- O muy bien – replica el corazón con un guiño – solo el tiempo lo dirá –

 

Debes tener siempre la cabeza fría, el corazón caliente y la mano larga.
Confusio


The Dumbbell’s reasons

- I still don’t understand what happened – she says this while she shakes her head with bewilderment – how couldn’t you see it? –

- It has been ten times already that I tell you that I knew this would happen – its his answer, he has a silly smile.

- If you knew this would happen then tell me, why did you do it? – she asks angry.

- I don’t know – he answers – I think it was impossible not to do it –

- Sure it was possible, a simple no was enough – she replies, her anger is clearly growing.

- No, it wasn’t enough – he answers a little calmer now, his laughter has ended – you act just if you weren’t there while everything happened –

- That doesn’t change things – she states – we made an agreement that you didn’t fulfill –

- It made no sense to fulfill it – he replies arrogant – come on, it was ridiculous from the beginning –

- It was far more reasonable than going, knowing it could only harm you –

- Bullshit! – he exclaims laughing again – what harm? to feel happy is bad for health? -

- Its not what I said – she says with annoyance – today you laugh, but tomorrow you will come to me trying to find some relief and you know you won’t find it –

- Oh please! – he says with irony – your thing are the mathematics, relief is completely indistinct for you –

- Because you deserve no relief! – she replies with vehemency – you sought this alone and its unfair that later you’ll come sorry and sad wondering why the hell you give in –

- Nonsense! – exclama él – you’re forthright wrong, maybe I’ll fell sad but never sorry, at least I have the certainity and the memory of what happened, and I’d rather die a thousand times than living the rest of my days with the doubt and wondering myself “what would have happened if I” –

- That doesn’t necessarily means that it would be the best for you – its her sharp reply.

- That’s very relative – he answers laughing again – when was the last time you saw me really happy? –

- And for how long? – she asks in wrath – you knew well this wouldn’t last and yet… –

- Yet, I did it! – he interrupts her with a cry of joy – I knew I could only lose, and yet I did it! one thousand times I have repented myself for not doing the same that summer night with her, and one thousand times I have cursed myself for listening your damn and coward “sobriety” I’m sick of you! of your reasons! Of your ill-fated habit of hiding me under ridiculous costumes! Of your hateful mania of minimizing who I am and what I feel! Yes, its true, I broke our agreement but I don’t care, I don’t care because I found out I wasn’t wrong… –

- We both knew you weren’t wrong but… – she starts saying but he interrupts her.

- Shut up! – he interrupts her with a vehemency she never saw in him – what do you know about nothing? for too long I listened to you with blind fervor, but no more, you and me are equals and I’ll never bend to your will again, I don’t have to justify my reasons with you nor I need you to understand them, for me its enough that its correct –

- You make a mistake – she exclaims indignated – you need me –

- I need you in your place – its his impassible answer – and this is not your place, now go away –

- They will hurt you – she threatens.

- Its the risk I decided to take – he says with a shy smile.

- You’ll cry – she states sarcastic.

- Every tear shall be worth – he answers with joy.

- This can only end very bad – its the mind’s defiant conclussion.

- Or very good – the heart replies winking – Only time will tell –

 

You shall keep a cold head, a warm heart and a long hand.
Confusio