17 de enero de 2009

How it should have ended (HISHE)

Me sucede harto a menudo. Veo una película e inevitablemente me sale el comentario: “Eso es ridículo”, “¿Como es que no le dieron? [un balazo]”, “Es tan tonto(a), tan fácil que hubiera sido hacer…”, “¿Como diablos hizo eso?”, etc. Platicando con algunos de mis hermanos llegamos a la conclusión de que muchas películas carecerían de historia si los personajes se tomasen la molestia de usar el sentido común y actuar en consecuencia. Al grado que uno muchas veces uno dice: “esa película debería haber terminado así” o “yo hubiera hecho tal”. Hoy mi hermana me mostró que hay un grupo de entusiastas –a quienes por cierto no les falta sentido del humor- que no sé quedaron con las ganas e hicieron sus propios finales de películas “como debieron haber terminado”.

Sin más preámbulo los dejo con “How spiderman 3 should have ended”. Visiten HISHE.com y busquen su película favorita.

http://www.youtube.com/watch?v=HoNgMVFQNBI

10 de enero de 2009

Fantasía

Esa tarde el cielo se cubrió de suaves colores nacarados, amarillos fulgurantes y anaranjados resplandecientes sobre un color violeta opacado únicamente por el polvo sucio y gris que se elevaba de la ciudad. El viento helado, que anunciaba la noche, barría el calor que el día había traído, y las nubes brillaban, como si fueran pedazos de vidrio arrojados al cielo, por encima de un sol que moría bajo la línea del horizonte; había sido un día soleado y caluroso, hermoso para muchos. Pero para mi, junto con el sol desaparecían también todas mis esperanzas; me hubiera gustado extender la mano y detener su inexorable viaje por la bóveda celeste, detener por tan solo un segundo esa agonía del día que se llevaba mis ilusiones, que me arrastraba inevitablemente hacia la oscuridad de la noche, pero para cuando miré de nuevo hacia el horizonte, los últimos rayos de sol ya habían muerto tras las montañas.

¿Estaré exagerando? Quizá si, pero no puedo estar seguro ¿de que modo puedo estar seguro?. Al final de cuentas ¿no soy feliz con lo que tengo? ¿Acaso no fui yo quién decidió esto? ¡No, no te permitiré que me señales! Te recuerdo que no estoy yo solo en esto ¿Quién demonios puede sentir semejante melancolía al ver un atardecer tan espléndido? No lo sé, pero quiero pensar que no soy el único. Quizá es tan solo mi imaginación desbordada, quizá mis amigos tengan razón y esta supuesta maldición que pesa sobre mi cabeza es tan solo una superstición ridícula e infundada. ¿Será cierto? Ojala y fuera tan fácil simplemente ignorar todo cuanto ha sucedido y simplemente pretender que estoy bien y que el mundo es bello. Quizá si lo sea, pero yo no logro encontrarle sentido a toda esa belleza, ¿acaso el atardecer no es prueba suficiente? Mira esos colores, mira la perfección de esas nubes que se arremolinan allá arriba… pero ¿eres necio acaso? ¿de que te sirve todo eso? ¿por qué insistes en torturarte? No es por gusto, si es lo que esperabas escuchar, si pudiera detener todo esto ahora mismo lo haría pero simplemente no puedo.

¿En verdad habré enloquecido? No, yo sé que no, ella existe, aunque ellos jamás le hayan visto ¿que saben ellos de lo que yo viví? ¿Estuvieron ahí acaso? Ella estuvo en mis brazos, me basta con cerrar los ojos para recordarlo, para sentir de nuevo la suavidad de su piel, aun puedo oler el perfume de sus cabellos rojizos y mis labios aún arden por aquel beso bajo la luz de las estrellas. No, definitivamente no puedo pretender que todo aquello no sucedió, que aquellos hermosos y enigmáticos ojos grises solo fueron una alucinación sin sentido y que todo fue tan solo un producto de mi imaginación desbordada.

Quizá algún día me convenzan de su inexistencia, quizá algún día en verdad decida hacer caso a mis padres y a todos aquellos que insisten en que ya deje de lado esa terquedad que aparentemente me mantiene alejado de las señoritas de mi edad. Pero si vieran que en verdad ya lo he intentado, demasiadas veces y he salido lastimado las suficientes. Hasta antes de ella lo único que había conseguido eran sinsabores y crueles decepciones. ¿No debía entender el mensaje? Me volví confidente de aquellas a quiénes quería conquistar y amar, un amigo tan bueno que era imposible amarlo de otro modo, aún ahora acuden a mí sabiendo que les escucharé y comprenderé, y que quizá hasta les ayude a resolver aquel insoluble con el hombre a quién aman. Pero mi papel es fastidioso, lo odio con toda el alma, me cansé de que me digan lo bueno que soy, de que me llamen ángel, de tener que mirar siempre el amor de lejos y jamás tenerlo.

¿Qué estas diciendo? ¿Que yo pedí ser el caballero negro? ¡Calla ahora mismo insensato! Yo nunca deseé esto, jamás pedí esta cruel soledad, soledad que quizá no sería tan cruda de no ser que cada vez que volteo hay algo que me lo recuerda y que me muestra una felicidad que jamás he conocido. No necesito que alguien venga a decirme que tenga fe, que ya aparecerá ese alguien cuando menos lo espere, que no debo ser terco y empecinado; pero ¿cómo explicarles que no es terquedad? Tan solo locura ¿Cómo buscar a ese alguien inexistente a mi alrededor sabiendo que no ésta ahí? Al final, lo único que he conseguido es perder lentamente la esperanza de encontrarle de nuevo en medio de esa cursilería llamada “amor verdadero”, porque para mí ya dejó de existir, se volvió la imagen irreal de una felicidad inalcanzable y que alguna vez creí tener entre mis manos.

¿Olvidarme de ella? Si, quizá esa sea la solución, pero ojala y fuese tan sencillo como suena. Pero no puedo apartarla de mis pensamientos, ella sigue ahí: presente y latente. ¿Cómo hacerles ver la hipocresía de hacer lo que me piden? ¿Cómo diablos hacerles ver lo vil que es comparar interminablemente a ese alguien, amable, sincero y que solo busca mi comprensión y cariño, con ella? Es insostenible: miro al futuro y no veo una vida a su lado, al contrario, mientras más miro ese futuro, más cuenta me doy de que a mi lado solo hay lugar para ella.

Pero lo que quizá deban comprender todos aquellos que me dicen necio e insensato, es que no hay otro modo en que pudieron haber sucedido las cosas, es lo que me gané por desafiar al destino y atreverme a brincar esa brecha que separaba nuestros universos: ser tachado de loco insano. Pero en realidad eso me importa poco sí -al final de cuentas- es el precio justo por amarle. ¿Acaso no fui yo quién pidió ser el caballero negro? ¿Acaso mi autor no me advirtió que serlo implicaba permanecer solo para siempre? ¿Acaso no debí comprender que este es mi camino? ¿Acaso no es el pago justo por la grave insolencia de querer desafiarlo en su propia historia e ir a buscarla a su mundo a pesar de todo? Quizás si, quizás tenga bien merecido este castigo y ser recluido por el resto de mi existencia en las hojas de este libro a merced del destino, y peor aún: sabiendo que ella no esta muy lejos ¿que tan lejos es el anverso de esta página? casi nada, solamente es el otro lado del universo. Si, quizás si, si tan solo hubiera sido más paciente hubiera descubierto que mi autor planeaba cambiar mi destino y ponerme a su lado, pero mi insolencia le ha enfurecido y he sido condenado para siempre, lo sé y lo acepto, es el precio justo por amarle.

¿Que debo hacer? ¿Debo decir esto a aquellos que me tachan de loco? Jamás lo podrán comprender porque para todos ellos yo soy un mentiroso que la ha inventado, soy un pobre loco enamorado de una fantasía, soy un egoísta amante de la noche y de la soledad que irradia porque esa misma soledad es la que me consume. Y no hay forma alguna en que pueda deshacerme de ella, ni hoy ni nunca. Vivo solo, camino solo, miro a mí alrededor y sigo solo, amante fiel de la fantasía, que llorando como idiota intenta secar interminables lagrimas que brillan bajo la luz de la luna.



Fantasia

That afternoon the sky shined out with soft pearly colors, lightning yellows and bright oranges over a dark violet only overshadowed by the dirty and gray dust that rose from the city. The chill announcing the night was sweeping away the heat of the day and the clouds shined just if they were broken glass thrown to the sky, above a dying sun that faded under the horizon line; it was a sunny and warm day, beautiful for many, but for me with the sun were fading away also my hopes, I wished I could have extended my hand and stalled just for a second that agonizing day that was taking away my delusions, that hauled me inevitably to the darkness of the night, but when I looked again to the horizon, the last sunshine already died behind the mountains.

Am I exaggerating? Maybe, but I can’t be sure, how can I be sure? Am I not happy with what I have in the end? Wasn’t me the one who decided this? No! I won’t allow you to point the finger at me! Let me remind you I’m not alone in this. Who the hell can feel such melancholy watching such splendorous sunset? I don’t know, but I want to think I’m not the only one. Maybe its just my overwhelmed imagination, maybe my friends are right and this supposed curse that hangs over my head is just a ridiculous and senseless superstition. Is it true? I wish it was that easy to just ignore all that has happened and just pretend that I’m fine and the world is beautiful. Maybe it is beautiful, but I just can’t find sense in all that beauty, isn’t the sunset proof enough? Look to those colors, look the perfection of those clouds that swirl up there… but, are you stubborn? What is the use of all this? Why do you insist in torture yourself? Its not my own choice, if its what you wanted to hear, if I could stop all this right now believe me I would, but I just can’t.

Did I really lose my sanity? No, I know I didn’t, she exists, even if they never saw her, what do they know of what I lived? Were they even there anyways? She was in my arms, I just need to close my eyes to remember it, to feel again the softness of her skin, I still can smell the fragrance of her auburn hair and my lips still burn for that kiss under the magic starlight. No, I definitely can’t pretend all that didn’t happen, that those beautiful and enigmatic grey eyes were just a senseless hallucination and that everything was a product of my overwhelmed imagination.

Maybe one day they will convince me of her nonexistence, maybe one day I really decide to listen to my fathers and all those who insist that I leave that stubbornness that apparently keeps me away from the girls of my age, but if they would see that I have tried that too much times and I have been hurt enough already. Before her all I ever got were worries and cruel deceptions. Wasn’t I supposed to understand the message? I became confident of those who I wanted to win over and love, such a good friend that it was impossible to love him in any other way, even now they come to me knowing I’ll listen and understand, and maybe even help them solve that insolvable situation with the man they love. But my role is annoying, I hate it with my soul, I’m tired to be told how good I am, to be called angel, of this doom of always see the love under my nose but without tasting it.

What are you saying? That I asked to be the black knight? Shut up right now you fool! I never wished for this, I never asked for this cruel solitude, solitude that wouldn’t be that crude if there wasn’t something everywhere that reminds me of that happiness that I never knew. I don’t need anyone to come and tell me to have faith, to tell me that this someone will appear when I expect it the less, to tell me that I shouldn’t be stubborn and obstinate. How to explain them it’s not stubbornness? It’s just madness... how can I look for someone around me who doesn't exists? In the end all I gained was to loss slowly all hope of finding her in the middle of that tawdriness called “true love”, because for me it already disappeared, it became the unreal image of an unattainable happiness that once I thought I had in my grasp.

Should I forget about her? Yes, maybe that is the solution, but I wish it was that simple. But I can’t even set her aside of my thoughts, she’s still in me every single moment. How can I make them realize of the hypocrisy they ask from me? How the hell can I show them how low is to compare endlessly that kind and sincere someone who only seeks for my love and understanding, with Her? Its unsustainable: I look to the future and I don’t see me by the side of that someone, in the opposite, the more I look to that future, the more I realize that by my side there’s only place for Her.

But perhaps what all those who calls me stubborn and obstinate should understand is that there’s no other way that things could have happened, that this is what I earned for defying my own fate and for daring to jump that gap that divided our universes: to be called insane lunatic. But to be honest I really don’t care for that if –in the end- it’s the fair price for loving Her. Didn’t I asked to be the Black Knight? Didn’t my author warn me that this meant to be alone forever? Wasn’t I supposed to understand that this is my path? Isn’t this the fair punishment for the grievous insolence defying him in his own story by going looking for Her to Her world despite all? Maybe yes, maybe I deserve well this punishment and I should be held prisioner for the rest of my life within the pages of this book at the mercy of fate, and even worse: knowing that she really aint that far, because how far is the obverse of this page? Seems like almost nothing, it’s just at the other side of the universe. Yes, maybe yes, if I was a little more patient I would have discovered that my author planned to change my fate to put me by Her side, but my insolence enraged him, and I have been doomed forever, I know it and I accept it, it’s a fair price for loving Her.

What should I do? Should I tell this to all those who call me crazy? They will never be able to understand it because for all them I’m just a liar who invented her, I’m a poor fool in love with a fantasy, I’m a selfish lover of the night and the solitude it radiates because the same solitude consumes me, and there is no way I can get rid of it, not today and not ever. I live alone, I walk alone, I look around me and I’m still alone, faithful lover of a fantasy, crying like a stupid fool who hopelessly tries to weep endless tears that glitter under the moonlight

6 de enero de 2009

(Capitulo 1) Hablando con una sombra

Afuera todo sigue oscuro y frío, tenebroso, las montañas son apenas un manchón negro que contrasta contra la claridad indecisa y amenazadora de las nubes iluminadas por la fría luz de la luna. Ese resplandor mortecino que no consigue aclarar las tinieblas, tan solo hace que el paisaje tenga un aspecto tétrico y sombrío; un páramo desolado por el que el tren corre a gran velocidad. Los vidrios de la ventana se empañan y el paisaje desaparece de mi vista, solo pequeñas luces que asemejan estrellas moribundas iluminan fugazmente la ventana y no tardan en hundirse de nuevo en la negrura. El viento silba lastimero mientras se cuela por una pequeña rendija debajo de la ventana y el aire helado me traspasa la ropa y me cala hasta los huesos pero no me importa, el frío me sienta bien. Una silueta apenas visible se mueve en la oscuridad del pasillo y se sienta frente a mí, el lugar es demasiado oscuro y tan solo alcanzo a notar que es un hombre. Vuelvo a mis pensamientos y me cubro la cabeza con la capucha de la sudadera y trato de acurrucarme en el asiento para calentarme.

Miro de reojo al hombre y le descubro mirándome con interés, probablemente por la extravagancia de mi ropa o tal vez con asco por la suciedad que la cubre y el olor que desprende. Intento ignorar su mirada penetrante y pierdo la vista en el paisaje, si es que así se le puede llamar al borrón oscuro de allá afuera. Luego cierro los ojos y trato de dormir pero aún puedo sentir que aquel hombre me mira fijamente.

- ¿Sería usted tan amable de dejar de mirarme como si fuera yo el último dinosaurio que caminó sobre la Tierra? – digo con irónica amabilidad en una conversación imaginaria. En realidad solo le devuelvo una mirada desafiante esperando ahuyentar el aparente interés sobre mi, pero sucede al contrario y por un momento me siento intimidado por éste extraño inexpresivo. La situación me desagrada en extremo y estoy a punto de levantarme e irme cuando él rompe el silencio.

- ¿De quién huyes muchacho? – fue la pregunta lanzada al azar.

Me tardo un poco en responder, en primera porque ni siquiera comprendo la pregunta y por otro lado me sorprende demasiado que aquel extraño hable mi idioma.

- ¿Huir? – pregunto extrañado.

- Eso dije – responde el extraño, la oscuridad de aquel pequeño lugar me impide ver sus rasgos y su voz es grave y áspera, como si la forzara o estuviese enfermo – huir ¿de quién huyes? Tus modos lo delatan y tu ropa… –

- Si ya sé – le ayudaré a completar su frase – mi ropa apesta a rayos… disculpe, no tengo más, si tanto le molesta me estoy retirando a otro lugar… –

- No – replica aquel interrumpiéndome – no me molesta en lo absoluto, más bien tu ropa parece estar mojada y aquí hace mucho frío, toma, puedes usar este abrigo –

- Gracias –

Su amabilidad es extraña pero no importa, por lo menos dejaré de tiritar y tal vez hasta pueda dormir unas horas mientras decido que he llegado a un lugar lo suficientemente lejano como para bajar, eso si el tren no se detiene antes. Mi interlocutor aún me mira con curiosidad.

- ¿Cuál es tú nombre? –

Ahora empiezan las preguntas, era obvio que intentaría romper el hielo pero no quiero responder eso, mi nombre no significa nada, es una de las tantas cosas que quiero dejar atrás y no voy a responderle.

- No tengo nombre –

- Ah… entonces ¿hay algún modo en que te pueda llamar? – replica.

Me encojo de hombros ¿que tal si no quiero que siquiera me llame? subí al tren para alejarme de todo y de todos, no para entablar conversación con un extraño. Lo único que quiero es perderme en el rincón más lejano del universo, dónde pueda rehacer mi vida y absolutamente nadie pueda desmentir ni poner en duda la historia falsa tras la que me esconderé, dónde no haya nadie ni nada capaz de hacerme recordar el pasado. En un lugar así mi nombre no importa, morirá junto con todo lo demás. Pero por otro lado ¿qué importa si le digo mi nombre? Jamás le volveré a ver, tal vez si le contesto con algunos monosílabos y respuestas cortas me deje en paz, actuando enigmáticamente sólo alentaré su curiosidad.

- ¿Te encuentras bien? – dijo llamando mi atención.

- Si – reaccioné de aquel letargo – perdón, me llamo David ¿y usted es? –

- Han Elder – respondió con ese tono de voz monótono y que parecía incluso indiferente, estrechamos manos. Hice una mueca queriendo sonreír y desvié la mirada hacia fuera una vez más.

- ¿Y de dónde vienes? –

- De ningún lugar – le respondo un poco cortante.

-¿Prefieres no decir? –

- Aun si te dijera – repliqué – no creo que siquiera hayas escuchado hablar del lugar de donde vengo –

- Entonces igual me lo puedes decir – replica casi al instante.

- ¿Quizás, pero cambian las cosas por ello? – mi primera resolución se ha ido al suelo, no me importa si algo le hace tener más curiosidad, no quiero hablar de mi pasado, que mi nombre le sea suficiente. Si cree que por prestarme una cobija tiene derecho a interrogarme se la devuelvo con mucho gusto.

- No, no cambian – replica Han después de unos segundos – pero tal vez yo te pueda ayudar –

- ¿Ayudarme? ¿A que? – hago una mueca, otra vez.

- A huir, si eso es lo que intentas hacer –

- ¿Y por qué motivo filantrópico me quieres ayudar? – no comprendo que intenta este hombre ¿acaso me cree tonto? ¿De verdad espera que le diga a dónde voy y de dónde vengo así simplemente?

- Porque yo sé de dónde vienes –

- ¿Ah si? – replico sarcástico. La situación es tan estúpida como si me preguntara: ¿Cuál es tu nombre David? – si ya lo sabes entonces ¿para que me lo has preguntado? –

- Quiero estar seguro –

- Si claro ¿cómo no lo pensé antes? –

- Si no me crees entonces dime ¿Por qué te hablaría en éste idioma? Se quizá más de lo que imaginas, Hiare me ha dicho quién eres y me envió a buscarte y ayudarte si acaso estuvieras en problemas… –

- Hiare – digo en un murmullo de fastidio apenas perceptible – otra vez Hiare… me lleva el diablo –

- ¿Qué dijiste? – Han seguía parloteando pero escuchó mi expresión.

- Nada importante – ahora fingiré una sonrisa de inocencia – ¿y que quiere Hiare? –

- Me pidió que te buscara y te ayudara de ser necesario, me dijo algunos sitios donde tal vez te encontraría pero me fue un poco difícil seguirte la pista… has andado por muchos lugares llamando muy poco la atención, por eso no creí que te hubieras metido en problemas serios y estuvieras huyendo –

- ¿Problemas? – repito sin dar crédito a lo que escuchan mis oídos ¿dijo problemas?

- Sí – parece que mi pregunta lo hizo dudar un poco – me preocupa que te hayas metido en algún lío grave –

No sé bien porque, pero no creo que este preocupado ¿a él que le puede importar? Nunca antes le había visto, ni él a mí.

- Ah, no te preocupes – exclamo con autosuficiencia esperando que tal vez lo convenza y se vaya – como puedes ver estoy muy bien, y no, no estoy en problemas serios, por lo menos nada que no pueda resolver a mi modo –

- No lo parece, por tu forma de actuar los últimos días casi podría apostar a que huyes desesperadamente de alguien, o algo… –

- Bien – digo para mis adentros – ¿será quizás que no me pega la gana de decirte de quién diablos estoy huyendo? – parece que a mi amable interlocutor le cuesta trabajo darse cuenta de mi repulsión por el tema.

- En verdad puedes confiar en mi ¿De quién huyes? –

¿Creo percibir una sonrisa malévola en su rostro? ¡Bah! imaginaciones mías: la oscuridad es demasiada y ni siquiera hubiera podido decir si tiene los ojos abiertos.

- Del destino si es que eso es posible – suspiro en voz baja.

- ¿Destino? Temo que no entiendo a que te refieres –

¿Una sombra preocupada? ¿Será verdad? ¿O será una ilusión como todo lo que proviene de Hiare? ¿Cómo hace para aparecer siempre en mi camino? No, no huyo de nadie pues no soy un criminal. Hiare me perdió la pista durante escasos 6 meses y al final aquí estoy hablando con su sombra. ¿Acaso no entendió que no quería volver a saber de él? ¿No fue lo suficientemente clara mi repulsión por todo lo que refería a él y sus métodos? ¿No le había bastado haberme alejado de todos cuantos yo amaba? Lo que decidí hacer ya no le incumbe: es mi vida y decidiré a dónde voy y qué haré, sin que esas decisiones aparentemente se ajusten a sus planes o sean causados por su intervención invisible.

- No creo que Hiare te pudiera decir mucho sobre mí – digo con amargura.

- Creo que más bien no me quiso decir mucho, sólo de dónde vienes. Nuestra conversación se redujo a una simple pregunta ¿puedes hacerlo por mi o no? Verás, no se que se traiga entre manos pero ahora mismo la UI lo está buscando y por lo que he investigado, también a ti –

- ¡Ah! – exclamo en mis pensamientos – entonces sabes que sí hay alguien que me persigue… no solamente lo crees –

- ¿La UI me busca? – digo intentando fingir sorpresa, como si la noticia me fuera nueva y no lo supiera, pero solo lo hago para ver su reacción y reírme para mis adentros. La gente de la UI me tiene sin cuidado y solo hasta que estén lo suficientemente cerca como para atraparme pensaré en esconderme de ellos, por ahora me basta con alejarme de Hiare.

- ¡Y en que forma! – exclama Han – en verdad me sorprende que no te hayan encontrado antes que yo, aunque claro, ellos no cuentan con las pistas que Hiare me dio –

Me encojo de hombros.

- Para mi da lo mismo – respondo con amargura – sigo sin poder alejarme de él –

- Pero no entiendo ¿por qué quieres huir de él? – Han se ha inclinado hacia mí, su voz refleja incredulidad sin límites – ¿qué es lo que sucedió? –

- ¿Qué sucedió? – repito evaluando si quiero contestar o no esa pregunta y hago una larga pausa – no tiene sentido hablar de ello, no importa, en verdad –

- ¿Por qué? –

- No importa y ya ¿entiendes? – empiezo a perder la paciencia – lo único que me importa es alejarme de él, olvidarme de él y todo lo que tenga que ver con él –

Me encojo sobre el asiento y me muerdo los nudillos.

- ¿Hiare te obligó a viajar? –

- Eso deberías de preguntárselo a él – respondo con rudeza – es tu amigo ¿no? –

- Si… – responde dudando, cada vez parece comprender menos – yo lo considero mi amigo –

- Pues felicitaciones, tienes un gran amigo – digo con un amargo murmullo.

Han responde a mi comentario pero no le pongo atención. Parece confundido por el sarcasmo, quizá jamás se había enfrentado a cosa semejante. De reojo miro aquella silueta oscura en el asiento contrario. Me da igual como se sienta, tal vez antes hubiera tenido un poco de compasión por él ó hubiera agradecido su presencia, incluso me hubiera dado la oportunidad de confiar en él, pero ya no. Hace mucho que dejé de ser esa persona amable y cálida, ese amigo de todo el mundo en el que se podía confiar sin temor alguno, soñador irremediable y al que siempre se le veía feliz y alegre. Me volví un monstruo solitario: frío, viejo y amargado, y lo peor de todo es que ya ni siquiera me importa. ¿Y cómo me convertí en lo que soy? No voy a contar esa historia otra vez ¿Que puedo ganar haciéndolo? ¿Un poco de tranquilidad emocional? Lo dudo, nunca pertenecí a ese lugar y no puedo volver ahora, tan solo quisiera olvidarlo, golpearme violentamente en la cabeza y perder la memoria para siempre, y quizás con algo de suerte: matarme del golpe.

Han pasado un par de horas y sigo sin poder conciliar el sueño, afuera el cielo también sigue encapotado, pero brilla cada vez más conforme se acerca el amanecer y las siluetas de las montañas se hacen más nítidas. Creo ver sombras grises y vagas que corren por el paisaje: fantasmas de viejos recuerdos que se diluyen en el aire sombrío y lo congelan para luego soplarlo por la ventana con el único fin de torturarme. Han se ha quedado dormido y no ha dicho nada en mucho tiempo, parece que se cansó de intentar sacarme del mutismo hermético en el que me sumí. Sigilosamente me levanto y me muevo a otro asiento vacío en aquel vagón, e intento acurrucarme de nuevo. Tirito violentamente, hace un frío endemoniado.

- Aún sigues intentando huir – dice repentinamente Han, me siguió sin que me diera cuenta y buen susto que me ha puesto.

- Parece que ni para eso soy bueno – le replico con fastidio.

- Quizás sea porque tu destino no es huir ¿no lo has pensado? – pregunta enigmáticamente – dime dónde piensas bajar –

Encojo los hombros una vez más, esperaba que preguntara eso desde el principio ¿qué le puedo responder? no se hacia dónde voy, ni siquiera se dónde estoy.

- En ningún lado, ahí dónde el tren se estrelle contra un muro, ahí pensaré en bajar –

- Que pensamientos tan sombríos – comenta para sí – pero en fin, aún faltan 24 horas de viaje para llegar a Asderán, así que tenemos bastante tiempo –

- ¿Tenemos tiempo? ¿Así como para qué? –

- Para conocernos mejor porque desde ahora te acompañaré – dice completamente convencido.

- ¿En serio? – replico sarcástico y encogiéndome de hombros sin darle importancia. Más que acompañarme creo que tendrá que perseguirme, pero por mi puede hacer lo que quiera, mi compañía no le resultará molesta sino simplemente indiferente. No aguantará mucho tiempo mi silencio: tarde o temprano se fastidiará y se largará, desaparecerá como todas las personas que han entrado en mi vida y todos los lugares en los que he estado. No quiero la compañía de alguien más, estoy solo y así quiero quedarme.

Afuera las nubes comienzan a colorearse de amarillo y el páramo enrojece, las luces de una ciudad aparecen allá a lo lejos en el fondo de un valle, la visión dura apenas unos instantes y luego la neblina engulle las luces y todo el paisaje alrededor. Mi mente continúa divagando ¿Cómo es que llegué hasta aquí? en realidad todo ha sucedido tan rápido: en apenas 4 años y sin embargo ha parecido mucho más. Sí, ese día, también hacia un frío endemoniado, y llovía ¿por que me sentiría tan diferente? ¿Sería la simple razón de aún conservar un poco de cordura? Por lo menos estoy seguro de que era algo muy distinto a la pesadilla en que estoy sumergido: en la que ya fui enterrado y miré mi tumba, en dónde mi nombre es un mito y mi vida es la de una marioneta manejada por un demente llamado Hiare. Una pesadilla de la que no puedo despertar, ni huir. Por eso ahora solo quisiera poder esconderme, alejarme de todo cuanto amé y creí tener para empezar de nuevo. ¿Pero de qué estoy hablando? No, en verdad no era así, mi vida no era perfecta y distaba de ser emocionante. Quizás no fuese muy diferente a la de cualquier otra persona, pues con 19 años cumplidos, estudiando en una prestigiada universidad y con un futuro brillante, lo poco que podía desear de la vida era un poco de fortuna para encontrar a la susodicha “media naranja”.

No hay mucho de que decir sobre mi. En ese entonces era un tipo amable y difícilmente irascible: en el justo medio entre lo extrovertido y lo tímido. Espontáneo, práctico y con un sentido del humor -a veces demasiado sarcástico- capaz de hacer desternillar de risa a cualquiera. Por otro lado no recordaba tener enemistades, si bien me era imposible ser amigo de todo aquel que se cruzara en mi camino, por lo menos intentaba estar en paz con el mundo. Ágil, delgado y aunque nunca campeón deportivo, me gustaba ejercitarme con regularidad y varios de mis amigos me habían descrito como un tipo hiperactivo y con una resistencia tremenda.

Pero también era una persona silenciosa y quizá un tanto melancólico. A veces me gustaba sentarme a solas en algún lugar elevado y simplemente mirar embobado el espectáculo que suponía el cielo encendido por el sol moribundo, o la melancolía de una ciudad que se despide del día entre jirones de humo y rutinas monótonas. Era entonces cuando aprovechaba para escribir algunas líneas de todo cuanto se me ocurría mirando el atardecer en la carpeta desgastada de un simposio, y, como no quería que alguien leyera mis divagaciones, lo escribía todo con un extraño alfabeto que inventé con ese único propósito. Así cualquiera que abriera mi carpeta encontraría montones de hojas garabateadas, mezcladas con apuntes de física, probabilidad y matemáticas -lo que aumentaría su confusión- y si a esto sumamos unos cuantos diagramas de flujo, grafos de autómatas, programas incompletos y notas sobre teoría computacional, el resultado era un cóctel ininteligible de rayones que parecían no tener sentido y que tal vez todos esos números y cálculos guardaban alguna misteriosa relación con mis jeroglíficos, aunque lo único que tuvieran en común, fuera el lugar en que los guardaba.

Ese era yo, una mezcla bizarra entre lo considerado incompatible en mis tiempo, un escéptico con fe, que hubiera estudiado humanidades pero que decidió por la ingeniería por cuestiones prácticas, todo un técnico en utopías humanas y para acabar: la amarga encarnación de la sabiduría amorosa, capaz de unir parejas imposibles mientras coleccionaba fracasos amorosos.

Allá afuera aún no amanece, pero el cielo brilla de tal modo que pareciera ser un mar apacible cuyas aguas reflejan los rayos de un sol que aún no nace, las montañas dan forma a una bahía tranquila y las nubes forman un archipiélago de pequeños islotes que siguen la forma de la bahía y se deforman con el viento. Empiezo a contar a Han como es que sucedió todo. Es una larga historia, pero el tiempo el tiempo esta de mi lado.

5 de enero de 2009

Una Breve Introducción

“La Leyenda del guerrero de la montaña” es un proyecto que inició hace ya varios años como una historia simplona y redactada a las carreras para un concurso de cuentos organizado por parte del sistema tecnológico de Monterrey. Escribí el cuento con la idea de presentar una historia un tanto enigmática y fantástica sobre un tipo ordinario escogido por el destino y arrebatado del mundo moderno para -con su valor y entrega- la única entrada a un reino fantástico. Lamentablemente los organizadores del concurso decidieron que el cuento no debía exceder una extensión por demás ridícula y no me quedo otra más que eliminar detalles importantes de la historia para que se ajustara al ridículo formato de 8 cuartillas con letra tipo Arial número 12 y a doble espacio en que debía presentarse el cuento para ser considerado entre los participantes. El resultado fue un desastre pues más que un cuento fue más bien un montón de recortes de historia mas o menos pegados y enlazados para que tuviesen un poco de coherencia. Aunque varios críticos me comentaron que la historia no era mala y que la idea era buena yo no quedé satisfecho. En realidad tras leer un par de veces aquel cuento de segunda que escribí las ideas comenzaron a fluir a mi mente y en un par de días ya tenía un borrador de 20 cuartillas y fue entonces que decidí extender la historia para que tuviese coherencia y fuese como realmente la había pensado.

Desde entonces esta historia ha ido evolucionado poco a poco y ha habido modificaciones importantes aunque creo que la esencia se ha mantenido apegada a la original. He avanzado muy lentamente pues a pesar de que las ideas no me faltan, mi estilo de redacción a veces es muy complicado y creo que pierdo mucho tiempo explicando detalles que quizás no sean tan necesarios. A pesar de mi lento avance ya he escrito alrededor de 103 cuartillas de las cuales solo la mitad esta ordenada en capítulos bien definidos y la otra mitad aún necesita pasar una serie de revisiones para asegurarme de que tengan continuidad y sean realmente legibles sin necesidad de mi presencia para asegurarme que se comprenda lo que "he intentado plasmar".

Ha sido tras un largo tiempo de tener esta historia escondida por los rincones y temeroso de que alguien la vea -a excepción de algunos amigos y familiares- que he decido publicarla para su escrutinio público. Se aceptan críticas y/o comentarios de carácter constructivo que puedan ayudar tanto a mejorar la historia como los personajes y también cualquier observación al estilo narrativo, horrores ortográficos o de continuidad. En fin, aunque en principio escribí esta historia para ganar un concurso de cuento corto, la verdad es que no considero que vaya a ser la mejor novela que jamás leyeron (además de que todavía no esta completa, pero tomando en cuenta lo avanzado, quizás mientras publico los capítulos ya existentes me de tiempo de ir terminando los siguientes), todo lo más espero que les resulte un poco más que entretenida y disfruten leyendo lo mismo que yo he disfrutado escribiendo.

Por último les pido que por favor no vayan a plagiar, copiar, publicar y/o vender los contenidos aquí escritos sin mi permiso o sin la debida referencia, no solo es vil y deshonesto, sino que además es una obra registrada y lo menos que quisiera es tener inconvenientes por cuestiones de ésta índole. Espero que con el tiempo pueda ir incorporando algunas ilustraciones a los capítulos si es que mi querido hermano me ayuda por fin con ese precioso talento que tiene para dibujar y hacer papirolas, pero si alguien más, tras leer algunos de los capítulos, se siente interesado en ayudarme a ilustrar esta historia la ayuda es bienvenida y solo tiene que ponerse en contacto conmigo. Así pues y sin dorarles más la píldora les dejo el primer capítulo para que lo disfruten y destrocen si creen conveniente.